HUMANOS: En un lugar de La Mancha...


EL PRISIONERO INVÁLIDO

"En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor..."

¡Cómo si uno tuviese el cuerpo para estas historias de hidalgos y perros! Mandé el libro a hacer puñetas al otro extrema de la mesa. En el mismo momento me arrepentí. No por la lectura, desde luego, si no porque dada mi precaria situación física, una pierna escayolada, la otra con una torcedura de tobillo, y un brazo con un esguince en el hombre. Recuperar aquel tocho me iba a costar Dios y ayuda. Reflexioné, cosa a la que no soy muy dado. Muy a mi pesar tuve que reconocer que me era imprescindible recuperarlo. De conseguirlo dependían todos mis proyectos, desde los más pequeños, hasta los más difíciles. Como era conseguir enrollarme por fin con Eva.

Así que intenté arrastrar la silla, a la que estoy "pegado-encadenado" por orden de mi padre. Llegar hasta el final de la mesa sin punto de apoyo resultaba un esfuerzo muy doloroso. ¡Mierda! en una hora mi padre asomaría su jeta por la puerta pidiendo resultados. Es una costumbre suya que ha terminado convirtiéndose en manía -la de los resultados-. Desde que ha dado un vuelco a su vida, transformándose en un hombre ilustre e ilustrado, "como le gusta decir", quiere que todo aquel que le rodea, familiar o foráneo, realice "acciones productivas". Son sus palabras, no las mías, a  mi últimamente todo lo que me dice me parecen gilipolleces. Estoy divagando y el tiempo apremia, de repente se me ocurre otra manera para poder llegar al libro. Si me agarro al borde de la mesas, sujetándome a ella, podría mover la silla y conseguir llegar al objeto de mis deseos. ¡ Por fin! Soy , tengo que reconocerlo un hombre de recursos, he aquí de nuevo al puto Hidalgo. Prosigo...

"Una olla de algo mas vaca que carnero" Llevo una media hora leyendo, a mi parecer este caballero tenía la sesera desviada. Caigo en un sopor de aburrimiento, hasta que oigo la voz de mi padre.

__ ¿ Luis, estas durmiendo?

Noto un tono de reproche.

__ No que va, he cerrado los ojos para pensar.

__ Cuanto me alegro hijo, eso es lo que necesitas, ejercitar un poco tu cabeza. Así lograras resultados y conseguirás llevar a cabo acciones productivas.

Gruño...

Estoy a punto de contestarle que castigos sí, pero nada de sermones, esos se dan por sabidos.

__ Te traigo la comida, verás que cosa tan rica ha hecho mamá. te va a encantar.

Gruño...

__Vaya, veo que no tienes nada que contarme, espero que a estas alturas, hayas avanzado en la lectura, si no...

Noto en su voz, además de la amenaza, una cierta complacencia, estoy seguro de que disfruta con la situación. No tengo escapatoria por primera vez en muchos años, y él, lo sabe. 

__Hale, hijo a aliviarse .

__Espera papá, ¿habría la posibilidad de que me dejases ver durante una hora la televisión o el ordenador?

__¡NO!, n, o, ¡NO!.

Me siento derrotado pero siempre es mejor una negativa que una amarga duda...Desde aquella conversación de aquel primer día, ya ha pasado una semana. Las cosas no han mejorado. Mi padre no ha cedido un ápice en sus condiciones, el hombro me duele y la pierna me pica. Sigo leyendo. He cambiado de opinión respecto al hidalgo. Aunque me sigue pareciendo algo majareta, le veo buena gente, mucha mejor que la que se va encontrando en su camino. También me gusta el gordo bajito que le acompaña, ósea, Sancho. Mucho más cuerdo que su amo y con las ideas bien claras. Llevo leídas unas doscientas páginas, ¡Quién lo iba a decir! hasta me entretiene cantidad. Aunque no sea "El Eternauta" o "El Hombre retorcido" piezas de mi extinguida y vendida colección. Hoy arrastrando la silla de ruedas hasta el balcón, he podido ver a Eva del brazo de Carlos. ¡He sentido un mal rollo!, después me ha entrado una tristeza chunga pensando en lo mucho que me gusta y lo poco que puedo hacer. Como estoy leyendo la parte en la que el Hidalgo cuenta el gran amor que siente por su Dulcinea del Toboso, creo que al igual que él, yo también soy otro "Caballero de la Triste Figura". Pienso que el amor no cambia con los tiempos y que no es cosa de antiguos y modernos. Aunque he metido tanto la pata, que tengo difícil que Eva me perdone...

A los dos día de llegar de Madrid al pueblo, Antonio, que dicho de paso, es una bestia, se le ocurrió la idea de hacer un botellón para celebrar las vacaciones de Semana Santa. Nos reunimos todos los que estamos estudiando fuera, no solo los de mi pueblo, si no también los de los alrededores. No pedimos permiso, porque el lugar de la celebración era el Campo del Portillo, que está a las afueras del pueblo y por donde no pasa nadie al anochecer. Bueno, la quedada al principio fue como todas, pero después se complicó. Alguien trajo algo para "fumar". Fumamos. Alguien trajo mucha bebida. Bebimos. Luego nos pusimos a cantar como descosidos, incluso los que vomitaban. En mi caso particular, como ni bebo ni fumo, no es que se me pusiera mal cuerpo, si no que me dio "guerrera"...me quería "comer el mundo". Me lo comí. Antonio, que como ya he dicho, es una bestia, tuvo la brillante idea de que nos fuésemos al pueblo a "armarla". Nos fuimos. Alguien tenía unos sprays para "utilizarlos". Los "utilizamos". Firmamos la fuente del pueblo, firmamos el Ayuntamiento, firmamos mi casa y "un poquito" la Iglesia. Entonces me dio "llorona". Antoni me explicó que lo que yo tenía era "el mal del amor no correspondido", y que debíamos de ir a casa de Eva para pedirle explicaciones. Fuimos... Todos dormían. Nos acercamos despacito y esta vez no firmé, solo puse: "LUIS AMA A EVA", lo hice con tres sprays de distintos colores para que quedara más bonito. Entonces el bestia de Antonio añadió debajo: "Y ME GUSTAN SUS TETAS". Esto, me hizo tanta gracia que no podía parar de reírme, contagié a todos con mi risa de tal manera que en pocos momentos organizamos tal bulla que las ventanas de la casa empezaron a iluminarse. A Antonio el muy bestia, se le ocurrió otra idea, mucho más brillante: 

__Anda sube hasta el balcón de Eva y dale un beso.

Me subí apoyándome a la ventana enrejada del primer piso, trepé por el canalón, pero cuando estaba "a medio camino", aparecieron: el padre, la madre, la tía, el hermano, ósea, toda la familia de Eva, por la puerta, incluida Eva, guapísima, con su bata azul. Me miró, miró la pintada, me volvió a mirar con esos ojos del color de su bata que en aquel momento me parecieron dos trozos de hielo. Frunció las cejas y dijo: 

__¡IMBECIL!

Sin gritar, pero con tanto asco, que se me secó el alma. ¡Qué mal rollo!. Suspiré, solté el canalón y me caí al suelo. Lo único que podía hacer era desaparecer, lo hice. Perdí el conocimiento. Como estaba tan hecho polvo mi padre no me la montó. Pero después, una vez escayolado y seguro de que la cabeza seguía en "su sito" y que para curarme solo necesitaba tiempo. Estallaron las represalias: 

Me subieron al piso de arriba, a una habitación con baño que arreglaron para mi. Después me quitaron el ordenador, la radio, el televisor y el móvil. Ósea, me desconectaron... Mi padre me explicó "extrañamente tranquilo", las "nuevas condiciones de mi vida". Lo entendí, yo era su prisionero, había sido capturado y ahora sufriría las consecuencias.

LAS CONSECUENCIAS: Durante el tiempo que me durase la escayola (tres semanas), no solo estaría aislado y desconectado, si no que debería de leer "Don Quijote de la Mancha". Hacer un resumen. Papel y lápices "por cuenta de la casa", y además "extraer ideas productivas y convincentes". El tema económico lo veríamos más tarde...

RESULTADOS: He escrito a Eva pidiéndole perdón. Firmando como "El Caballero de la Triste Figura". Aún me queda alguna esperanza. He descubierto que me gusta mucho este libro, diría que incluso más que "Zombi". Pienso en la posibilidad de escribir algún día "mi historia"...¡Quién sabe!

Por cierto, el Alcalde del pueblo es mi padre. Continuo con mi lectura, Capítulo XXVIII "De como salieron con su intención el cura y el barbero"...









Comentarios