Humanos: Vacaciones, ¿Qué son realmente…?

 

WhatsApp: Carolina, gracias por escribirme. Todo va bien. Todo va bien. Realmente todo va bien.

Los niños juegan con las ovejas, mi marido lee, un libro gordísimo sobre no sé qué de la Guerra Civil, ¡Fíjate qué ánimo!  Yo miro el paisaje, que es precioso con tantas montañas con picos enormes, ¡Por Dios, espero que no les dé por derrumbarse! Algunas mañanas me baño en la piscina de la casa rural, que, por cierto, está muy bien, eso sí, rapidito porque como el agua viene de las montañas, es hielo puro. Los chicos ni se enteran y mi marido dice que prefiere la ducha. A veces bajamos al rio, aunque es un poco difícil porque está en la parte baja de la colina, en cuesta, andar entre piedras da un poco de mieditis, y después, al subir para comer llego rota. Como verás todo es estupendo, el precio “muy majo”. Todo limpio y la gente la mar de amable. Bueno cariño, ya solo nos quedan tres días de vacaciones ¡Qué pena!, Volver al aire acondicionado, a mi colchón blandito, al cafelito largo de las 12 en la oficina, los niños en el cole, a las nuevas series de TV ¡Ya te digo!… Besos.

 

WhatsApp: Me alegro mucho de que lo estés pasando tan bien. Me encantan la cantidad de fotos que me has mandado del paisaje, se las he reenviado a Berta, aunque supongo que ella ya te ha escrito. Nuestras vacaciones son algo diferentes a las vuestras. Nos vinimos al sur, y como este año con el cambio climático sabes que hace calorcito, pues aquí estamos a 40º, pero se lleva bien, la playa no está nada lejos del hotel, aunque muchos días nos quedamos en su piscina que es casi igual que la nuestra urbanización, aunque algo más grande y con palmera, así que dentro de ella nos tomamos unos Daiquiris, sin salirnos del agua por el calor. Lo malo es que entre eso y la comida que es un buffet, llevamos tres kilos de más. Algún día bajamos al mar, y hemos tenido suerte porque nos hemos podido colocar entre unas señoras y un matrimonio mayor muy simpático que nos han invitado a sandía, y que además nos guardan el sitio, algo apretaditos estamos, pero bien. El mar estaba super caliente, claro que éramos muchos, muchos, es más yo diría que demasiados. Pero de pie y quietecita podías estar. Te mandaré fotos que me las hecho Roberto, desde la playa, que con lo escrupuloso que es dice que no se mete en ese barullo ¡Ah la del sombrero azul soy yo! Te lo digo por si no me encuentras, lo malo es que mi marido, ya sabes lo roncha que es con los contagios, en cuanto estoy fuera me rocía con el líquido anti- virus, y hasta que llego al hotel y me ducho, no sé si por el sol me pica todo el cuerpo.

Por las noches bajamos a bailar al pueblo y a tomar algo, pero fíjate si hay gente que terminé bailando con un chico africano, y sin saber dónde estaba Roberto. Chicas el moreno estaba…        ¡¡¡ GUAU!!! Me lo pasé muy bien. Ahora Roberto no quiere bajar y nos quedamos en el hotel viendo las atracciones.  Tranquilitos y relajados. ¡Qué bonitas son las vacaciones!

 

WhatsApp: No sabéis la alegría que me habéis dado mandándome las fotos, yo creía que os habíais olvidado de la pobre Berta.

Bueno aquí me tenéis en este Yate de super lujo, acompañando a mi jefe como buena secretaria. No seáis mal pensadas, viene con su nueva mujer, una chica de veintipocos años, con un cuerpazo y una cara de revista, aunque algo antipática porque nunca nos saluda y se pasa el día tomando el sol, que ya tiene la piel del color del chocolate, eso sí, dándose cremas para no estropeársela, después se chapuza un poquito, comen y se va con mi jefe al que llama “pajarito” a dormir la siesta.

 Por la mañana trabajamos, que hemos tenido que hacer esto tan raro de acompañarlos en el yate, porque nos hemos enterado por María su masajista, que es muy amiga mía, que su mujer decía que no se quedaba ni un día más en Madrid, y si su marido tenía que trabajar que lo hiciéramos en el mar que para eso tenían un barco, y los “imbéciles “ de la oficina  que se fastidiasen que para eso cobraban, además por lo que nos contó María, tuvieron la super bronca, bueno creo que la única que chillaba era ella. Él solo decía: “No te preocupes mi chiquirritina, que lo arreglo y nos vamos todos, pero por favor no me llores”.

Así que aquí estamos los cuatro “pringados”. Carlos con los números, Felipe con los gráficos, Juana pegada al ordenador y yo para todo que para eso soy su secretaría personal, durmiendo en literas todos apretaditos, al lado de las máquinas que lo único que olemos es el aceite de los motores y trabajando como “chinos”, como se dice vulgarmente. Esperemos que los Australianos digan que sí, porque si no…. Bueno por lo menos vemos las olas y descansamos, cuando aparentemente duermen la siesta, que los suspiros y gritos que oímos …

Me voy a despedir, porque me llama el jefe. Me iré de vacaciones cuando volvamos, al pueblo de mi madre, que son las fiestas del Machotron, comemos, bebemos, bailamos, y el que tire la cabeza del Machotron de un manzanazo, le regalan una cesta llena de embutidos y es el Rey o la Reina de las fiestas, según cuadre. Besazo a las dos.

 

 

Vacaciones: Me confieso amigos, mis vacaciones han sido estupendas, sitio bonito, buena comida, casa muy agradable y he estado con toda mi familia, sin discutir ni un día. ¿Se pude pedir más?  Espero que las vuestras hayan sido fenomenales. Un abrazo a todos mis amigos que me leéis…

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